miércoles, 8 de marzo de 2017
Mensaje 09 de marzo de 2017: María, la Nueva Jerusalén; el Espíritu Santo esposo de María
Dice Jesús: Una vez me preguntaste por qué María es inmaculada (Lc 1, 28; 1, 30 y 1, 42), a lo que respondo: porque ella salió de Mi costilla.
Al igual que Eva salió de la costilla de Adán, María salió de Mi costilla (Gn 2, 22). Yo estoy en ella y ella en Mí. María y Yo nunca nos separamos del lado del Padre, bajamos momentáneamente a la Tierra para luego regresar. Ella, como Jerusalén Celestial que Me contiene, vino primero al mundo (Ap 21, 10 y 12, 1), luego Yo vine, encarnándome y tomando forma en ella (Ap 12, 5). Pude nacer porque ella ya Me contenía. No fue necesaria la semilla de un hombre, porque en María nunca existió la separación causada por el pecado en el hombre.
También me preguntaste: ¿Cómo, siendo María tu madre y siendo la Nueva Jerusalén (Ap 21,1-4), puede ser tu esposa (Ap 21, 9-11)? Porque María no se casa Conmigo. Lo que es, ya ha sido y lo que fue, será (Qo 3, 15). Ella se casa con San José, el casto. San José es verdadero esposo de María. Es Patriarca de patriarcas, Apóstol de apóstoles, por lo tanto, los contiene a todos ustedes. Gran Misterio es éste. He aquí cuando pasan a formar parte de Mi Cuerpo: el hombre deja a su padre y a su madre y se convierte en una sola carne con su esposa (Gn 2, 24). Siendo María la inmaculada y José el casto, ocurre un matrimonio donde puro el cuerpo y el espíritu, se hacen una sola carne y un solo espíritu*: María que es carne de mi carne (Gn 2, 23) y José que pasa a ser, como esposo de María, carne mía (Lc 1, 27). He aquí las Bodas del Cordero.
Tienes la explicación que te prometí.
Yo Soy el Árbol de la Vida (Jn 15, 1-11) y la Nueva Jerusalén contiene al Árbol en el centro (Ap 22, 2), en su vientre.
María es la Mujer vestida de Sol con corona de 12 estrellas (Ap 12, 1). Yo Soy el Sol que alumbra a la Nueva Jerusalén (Ap 22, 5).
Miren a José que es corona de la Reina, en él se encuentran los salvados de las 12 tribus de Israel. Miren a la Jerusalén Celestial, sus habitantes son su corona (Ap 21, 3 y 21, 12-13).
José no sólo fue esposo de María por sacramento sino por méritos y por igualdad del alma. Inmaculado no por naturaleza, como María y Yo, mas sí por donación a Dios y por castidad.
*Es como si San José hubiera recibido el Espíritu Santo en el matrimonio. Como si el Espíritu Santo fluyera en cadena: de Jesús a María, en la encarnación, y de María a José, en el matrimonio. Como el momento de Pentecostés, donde vino el Espíritu Santo sobre los Apóstoles, así el matrimonio de José con María quien llevaba en su vientre a Jesús. José es figura de los Apóstoles y los Apóstoles son figura de las 12 tribus de Israel; las 12 tribus de Israel son figura de la humanidad santa.
Dice Jesús: Quiso el Espíritu Santo desposarse con María, a través de José, para ser verdadero Esposo de María. Quiso el Espíritu Santo, ya que en José no residía la plenitud, donarse a través de María a José en el matrimonio. Al igual que a los Apóstoles les había sido reservado el hecho de recibir el Espíritu Santo, a José le había sido reservado el hecho de casarse con María. Casándose con José, María se casa con el Espíritu Santo. He aquí las Bodas del Cordero.
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